Mañana será otro día

Mañana será otro día

Olas vienen y van como bailarinas danzantes ¡pareciesen alegres! es lo que perciben mis ojos esmeraldas, los cuales vuelven a contemplar este inmenso mar, quien ha sido testigo de la tormenta que guarda mi corazón.

Recuerdo cuando llegó la embarcación un mes de abril de 1850, fue cuando lo vi por primera vez, ese color azabache, cabellos enrulados y unos dientes blancos como la leche recién ordeñada, con una estatura promedio de 1,80 y esa contextura de un hombre bien fornido, sus músculos desnudos hicieron latir mi corazón a prisa, como si un volcán acababa de hacer erupción, fue una reacción innata y pura, apenas era una joven primaveral como me decía mi tatarabuelo Antonio, un español que llegó a estas Tierra de Gracia en aquellos tiempos de colonización.

Mi padre Paco era un hombre de temple, de profundos ojos verdes. Era arraigado a sus viejas tradiciones familiares, en eso de unir o mezclar la sangre. Fue algo que retumbó en mi mente, como ese pito que anunciaba la salida de los barcos, sus silbidos parecían que me decían «no puedes enamorarte de él eres blanca, él es negro». Lo curioso, es que sentí que también ancló sus ojos ébanos en los míos.

Aquellos tiempos eran de esclavitud, era el crimen humanitario más penoso, donde la guerra era lo que prevalecía, a pesar de ser “libres y soberanos” gracias a la gesta independentista, aún imperaba en los hombres el deseo de la guerra, avivando la llama de luchas y buscando mil razones, para tener una consigna que iniciara las batallas.

Esos días, fueron terribles para los esclavos, ellos trabajaban duro en aquellas haciendas. Era época de café y cacao, eran codiciados en el otro lado del mundo y también en otros países de América, en especial el cacao con una gran demanda comercial. Te escribo sobre esto y me llega el aroma de ese rico chocolate caliente, esa bebida me daba fuerza para soportar y aliviar mis penas de aquellos días donde me sentía esclava, al igual que él. Me hacía trasladar a la hacienda donde estaba atado y conectarme en una forma mágica indescriptible.

Siempre supe donde estaba, muchas veces pude verlo de cerca. Le dije una vez que pude hablar con él «cuando seas libre, me buscas, te apoyaré». Me miró con sus ojos ébanos y me regaló una sonrisa, para entonces, ya contaba con 19 años.

Se cuenta que la explotación cacaotera, era la plataforma fundamental de la agricultura para estas comarcas y que su cultivo se desarrollaba desde la Pedraza en el piedemonte andino, hasta la Orinoquia y dentro de la Hoya del Lago de Maracaibo, luego embarcaban las fanegas de cacao que iban rumbo no solo a España, sino a La Habana y a México. Aprendí mucho de esto con mi padre, quien se extrañaba mucho, porque las mujeres nos dedicábamos a otras cosas. Pero, como era su única hija, me enseñó todo sobre el cacao, para que siguiera los negocios de la familia.

Vientos de libertad, se asomaron en ese año de 1854, cuando los movimientos y consignas que abanderaban los liberales era la: «Abolición de la esclavitud». Pronto, serás libre, me repetía a mí misma.

Ese día, apenas escuché la noticia que se firmó por José Gregorio Monagas la ley de la abolición de la esclavitud, mi corazón volvió a erupcionar. Solo esperaba, poder encontrarme con él y decirle que le amo, desde aquel día que fue traído a estas tierras.

Sin embargo, nadie se imaginaba, ni siquiera los liberales que aquellos vientos de libertad, cambiaran su rumbo convirtiéndose en vientos de guerra, 5 años más tarde se inicia la llama de la Guerra Federalaquella guerra que se dio entre conservadores y liberales que dejó devastada nuestra tierra, sumida en muchas muertes y desolación, fue la guerra más larga 4 años de lucha y esos 4 años, 2 meses y 4 días, para ser exacta, me impidieron encontrarme con mi volcán, así lo llamaba yo.

Los conservadores se oponían a modificar el orden social establecido desde la colonia y los liberales proclamaban ideales de libertad e igualdad, algo que aún no veo y creo que moriré y seguiremos en esta lucha social y aunque, ya no vemos guerras sangrientas desde la guerra federal, creo que jamás podremos ser completamente iguales, ricos y pobres.

Recuerdo, que aquella mañana de abril, fui como de costumbre al Puerto, a ver las olas y a recordar aquel día. Habían pasado ya 5 días que había terminado aquella guerra, los conservadores y liberales firmaron un acuerdo de paz, al que llamaron Tratado de Coche. Murieron más de 150000 personas, muchas ciudades habían quedado devastadas y casi destruidas. Obligó a muchos a trasladarse a buscar trabajo.

Gracias a mi don de ver más allá, conservé dinero y el negocio familiar se mantenía en pie. Ya mis padres habían muerto y había quedado con el manejo del comercio, algo difícil en aquellos tiempos.

Pensando, ahora que no hay nada que me impida verlo, culpaba al viento, el viento se lo llevó, se llevó todo, menos mis recuerdos. En ese instante, cerré los ojos, y escuché una voz: «nunca debemos perder la esperanza, mañana será otro día». El tiempo me devuelve, lo que el viento se lleva.

Al día siguiente, al abrir la puerta, mi Volcán estaba allí.

Tara

Puerto Cabello, abril de 1863

43 comentarios en “Mañana será otro día

  1. Te las has ingeniado, querida Raquel, para incluir las tres premisas del concurso, ya que has desarrollado una ardua historia de amor donde el título evoca una de las frases más famosas de la protagonista de la novela de Margaret Mitchell y al mismo tiempo su acción transcurre en el contexto bélico venezolano en favor de la “Abolición de la esclavitud” y que gracias a tu espléndida documentación vas ambientando las escenas desde su inicio hasta la firma del Tratado de Coche, como un convenio de paz que culminó formalmente la Guerra Federal de Venezuela.
    Volviendo al romance me ha gustado también su tono pausado, quizás algo lento por la falta de diálogos, pero desde luego muy hermosamente narrado.
    Te deseo mucha suerte en El Tintero de Oro por tu buen hacer con las letras.

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  2. Hola Raquel, que estupendo relato.
    Casi que repito lo que comenta la compañera Estrella, que cumple sobradamente el reto propuesto, que está enmarcado en un ámbito de lucha por las libertades, con un transforndo histórico, y que la historia de amor sobrevuela todo el relato.
    Un gran trabajo Raquel, te felicito.

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    1. Me llena de emoción ver a todos ustedes por acá con halagos y elogios hacia mi relato. Esto me compromete cada vez a seguir sus pasos en buenas letras.Mas que un concurso
      el Tintero de Oro, me ha ayudado a crecer como Escritora. Saludoss desde Venezuela.

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    2. El que comentes con ese tono motivador y gratificante, me llena de emoción y satisfacción por cuanto, he leído sus trabajos y no es fácil estar aquí entre personas con experiencia profesional en escritura creativa, yo lo hago por amor, por un sueño que tengo desde adolescente de ser Escritora 🦋 y no pude realizar, y ya fuera de aula me dije ” Escribe, así no vendas ni un ejemplar, pública y sé feliz” y es lo que estoy haciendo y seguiré, no dejaré apagar mi voz. Mil gracias por dejarme entrar en esta maravillosa familia.

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  3. Muy bonito y completo con datos tu relato, Raquel. Me agradan los finales felices, aunque se dan pocas veces. Y más me agrada la mezcla de razas que haces, aún hoy en día hay mucho racismo, aunque lógicamente no se reconoce.
    Un abrazo fuerte y mucha suerte en el Tintero.

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  4. Hola Raquel! Me ha gustado mucho tu relato. Los datos que aportas sobre la Historia de Venezuela contribuyen a contextualizar la trama. Por su parte, se trata de una historia muy romántica que seduce al lector. Mucha suerte y enhorabuena.

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    1. Gracias compañera de letras, haciendo honor a Margaret quien ilustró amor en tiempos de guerra. Me inspiró profundamente leerle, y así evocar el amor pentre negros y blancos, quiénes se mezclaron algunos por amor y otros producto de los crimenes de los tiempos.

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  5. Buena documentación histórica para ambientar el relato en una época de guerras convulsas y lucha por la libertad. Seguramente el amor entre una mujer blanca y acomodada y un esclavo de color daría mucho que hablar en la sociedad de la época, pero ello se ve que no fue obstáculo para su amor. Les deseo a ambos mucha suerte en el futuro, igual que a ti en el Tintero. Un saludo, Raquel.

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  6. Hola Raquel,
    Todo es romántico y tremendo en esta américa de conquistas y esclavos. Todo puede ser contado con dulzura o con horror. Has elegido un camino descriptivo de la época y la historia y de dulzura par el personaje que habla. Mucha suerte en el concurso.
    Un abrazo
    Juana Medina

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    1. A veces, vemos un solo lado de la moneda, pero cada época tiene su esplendor y su esencia maravillosa. Me imaginé un amor prohibido entre razas en tiempos de guerra y superando los obstáculos para al fin estar juntos, porque, tenemos que ser tan dramáticos, partí justo de la “esencia filosófica de la palabra de la protagonista Scarleth cuando dice “mañana será otro día”

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  7. El final, con ese viento que le trae a la mujer que se llevó, es una puerta a la esperanza después de una vida de desgracias. Nos presentas un relato romántico, que conmueve y nos hace simpatizar con la atribulada protagonista, en su lucha contra el destino determinado por el color de su piel. Es la historia de una relación amorosa, narrada con mucho sentimiento, con imágenes muy visuales, muy bien ambientada en un escenario bélico descrito con todo lujo de detalles. Al final, la chica con la piel de ébano trata, como Scarlet, de resurgir de entre las cenizas, con ese guiño final a la autora de “Lo que el viento se llevó” Mucha Suerte en El Tintero. Un abrazo, Raquel.

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  8. Parece que el primer comentario se lo tragó la web. Ya había pasado por aquí y había escrito largo y tendido, pero ya no puedo reproducirlo. Me gusta mucho el tono venezolano de tus historias. Tengo varios amigos que viven en Buenos Aires y hablan así de bonito.
    Muy bien ambientada tu bella y triste historia de amor. Espero que esta vez llegue. Suerte en el concurso.
    Un abrazo

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  9. Destila romance y un deseo de libertad e igualdad inmenso. Que difícil parece ser que los hombres nos veamos como semejantes y no como distintos y amenazantes. Siempre que soplan aires de renovación los hay que insisten en las matanzas.
    Un abrazo y suerte.

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    1. Lamentablemente Francisco, seguimos en lo mismo, es por ello que lo resalta Tara la protagonista, cuando dice guerras en búsqueda de igualdad social y libertad y “yo todavía no lo veo” cuando nos veamos sin diferencias de color, idioma o etnia y nos aceptemos como iguales seremos felices, pero mientras utilicemos un lenguaje de inclusión, pero realmente escuchas ” yo en mi familia no quiero ,latino o indio,o judío o afrodescendiente” seguiremos siendo Esclavos de nuestra identidad como individuos. Saludos fraternales desde mi tierra amada Venezuela

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  10. Un grandísimo trabajo, Raquel. No es que integras los tres retos que pide el Tintero, sino que además mezclas la trama con una parte casi documental pero desde un punto de vista más íntimo y veraz. Una oda a la libertad, moralidad y el amor imperecedero, que por cierto, pensé que la prota se quedaría toda su vida esperando, pero ese inesperado giro final (del que destaco que lo hayas podido efectuar en una sola frase (¡bravo!)) me ha venido como una ventolera de aire fresco.
    Me ha gustado mucho, mucha suerte en el tintero.

    Por cierto, celebro esa iniciativa tuya que tomaste de escribir, me he sentido identificado, y es que esos momentos (enfeascados entre tus letras) uno se siente libre de verdad.
    Un abrazo.

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    1. Jamás pensé que este relato fuese a atrapar la atención de esta manera, realmente es la forma en que me siento más cómoda escribiendo, desde primera persona. Cuando daba clases de Historia de Venezuela a mis estudiantes, siempre intenté ser lo más gráfica posible, utilizaba dramatización, juego o hasta dinámicas porque la mayoría de los chicos y hasta algunos adultos, no les agrada mucho la Historia.Con mis relatos quiero llegar a esa población que no le gusta Historia, pero que está en esa etapa de enamoramiento y que mejor técnica didáctica que la Literatura.Me quedé impactada como Estrella describió tan fácil los acontecimientos históricos, eso es mi mayor satisfacción.De verdad, no me he arrepentido, ni me arrepiento de haber decidido emprender esta aventura de escribir lo que mis musas me dicen, me dejó llevar por las voces de los personajes que por arte de magia pareciese que tomaran vida. Hace mucho tiempo, esa frase de “olas vienen y van como bailarinas de me retumbaban en mi mente, y hoy por fin les di su lugar en el relato de Tara. Besos y abrazos virtuales desde Venezuela.

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  11. Hola Raquel. Bella y triste historia de amor imposible la que nos traes en esta ocasión. Se ve que te has preparado en serio la ambientación de la época, y eso es de agradecer pues le da un tono muy realista a la historia.
    Te deseo mucha suerte en el concurso. Un abrazo.

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    1. Gracias Bruno, las intenciones de mis relatos son pdidácticos porque de verdad, eso es una forma de llegar al público de una manera mágica. Y demostrar que con Literatura puedes develar un mundo de saberes. Saludos desde Venezuela

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  12. Saludos Raquel, me gusta tu relato asociado a la historia del sigllo XIX venezolano. Solo una cosita, sentí un fallo temporal al leer “Y hoy” y luego continuar narrando los hechos de los cinco años siguientes. Mejor cambiar ese “y hoy” por “cuando” o algo así, para que la narración siguiente tenga sentido. Éxitos y bendiciones!

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    1. Gracias por tu comentario, revisaré tu observación, quizás por estar narrando en primera persona, algo que había transcurrido en su tiempo de espera. Éxitos en el Tintero de Oro, Y espero que mi relato haya transmitido su verdadero mensaje.

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  13. Hola Raquel, has conseguido un relato histórico, y tiene un gran mérito, porque nos ubica en un tiempo en la historia de la abolición de la esclavitud, tremendo momento, el amor de dos personas con diferente raza para llevarnos del pasado al presente, o al menos es lo que yo he querido ver. Interesante propuesta. Un abrazo

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  14. Desgraciadamente, a pesar de la abolición de la esclavitud hace tanto tiempo, siguen existiendo personas que desprecian a los diferentes por cuestión de raza o clase. Me parece acertado tu alegato en contra del racismo y la defensa del amor y la libertad. Cumpliendo con los requisitos del concurso , has construido un hermoso relato. Saludos y suerte en el Tintero.

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  15. ¡Hola, Raquel! Te informo por si no has podido ver la entrada en El Tintero de Oro, este relato está seleccionado para ser incluido en la tercera antología de El Tintero de Oro.
    Más info en el blog de El Tintero.
    Un abrazo!!

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    1. Hola David gracias por todo el apoyo brindado. Y una excelente noticia que el relato Mañana será otro día 😍 haya gustado. Es un relato metafórico donde la historia se fusiona con el romance en tiempos de igualdad social de nuestro afrodescendientes.

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