RELATO PARTICIPANTE EN LA XXII EDICIÓN: ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS DE LEWIS CARROLL.

RELATO PARTICIPANTE EN LA XXII EDICIÓN: ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS DE LEWIS CARROLL.

MI MUNDO ARCOIRIS

Sentía un gran vacío en mi estómago le había pedido a mi madre que bajara con cuidado, porque cada vez que nos tocaba esa parte de la autopista, era alucinante. Pero, ese día, ocurrió algo místico, mágico, misterioso, no sé que nombre ponerle, realmente fantasioso. Contemplé como una hermosa águila blanca se cruzó en nuestro camino y mi madre perdió el control del auto. Yo seguía extasiada y no dejaba de mirar ¡aquella hermosa ave! Su plumaje blanco se confundía entre las nubes. Cerré los ojos y me dejé llevar a su mundo fantástico.

Cuando abrí los ojos, estaba en aquel diminuto mundo, no sé que pasó con mi madre, pero, yo estaba allí sumergida en esa otra dimensión, ya no escuchaba nada de aquel mundo exterior. Fue en ese instante, cuando escuché una voz desde un frondoso árbol arcoíris. Era ella de nuevo, la misma águila blanca perlada. Pensé, cuán codiciada sería por los cazadores de aves exóticas, sus plumas estaban incrustadas como cual diamantes.

pregunté: ¿quién eres?

soy Perlas, el ave guía del Mundo Arcoíris.

¿el mundo arcoíris?

sí, acá cada ser viviente es único y representan los colores de la vida. Somos responsables de dar sentido a ese mundo humano.

y ¿por qué me trajiste aquí Perlas?

Yo no lo hice, tú llegaste sola.

Pero, te vi cuando apareciste en el cielo, ante los ojos de mi madre y yo…

Rachel, eres parte de este mundo acudes aquí cada vez que quieres, eres nuestra mensajera.

¡su mensajera!

Eres mensajera de luz y sabiduría.Me explicó Perlas.

Emprendí mi aventura en aquel mundo, las montañas hacían reverencia al verme pasar, algunas de un marrón intenso como el cacao y otras de un verde esmeralda o verde musgo. Un grupo de luciérnagas iluminaban el camino, me llevaban a algún lugar. Yo les seguía o no si ellas a mí, porque sentía que había estado allí antes. Todo era muy confuso para mí.

Llegamos a un Portal de Orquídeas, que lo protegía una hermosa caída de agua en forma de ángel y un letrero me daba la bienvenida a la Montaña Jardín, todos me recibían como su creadora, incluso la Reina Orquídea, se inclinó ante mí.

Aquella montaña era increíble, era multicolor y fascinante. Una fila de Ciempiés conformaba el ejército de soldados, junto a las Mariquitas y las cigarras quienes eran las que anunciaban o formaban la banda de guerra.

Allí sucedía algo extraño y muy curioso, porque su lenguaje no era igual al mío, sin embargo, yo les entendía perfectamente su código, cada signo lingüístico. Todos estaban felices y decían lo mismo al unísono «Rachel nos salvará». Me sentía como una heroína, pero al mismo tiempo muy preocupada por todos ellos.

Yo estaba segura que ellos se habían equivocados, que buscaban otra Rachel, pero ¿cómo sabían mi nombre? ¿por qué me era familiar aquel lugar? ¿por qué los entendía? eran demasiados enigmas en mi mente, que no encontraba como responder. Solo me tocaba esperar, que todo esto fuese solo un sueño.

De pronto, una abeja ensordeció para llamar la atención de todos los presentes, susurró la Reina Orquídea primero, quien pidió tranquilidad y sabiduría a todos.

Luego Miel la Reina Abeja se dirigió a cada uno de los que estaban allí incluyéndome: El mundo humano está amenazado hoy por una de nuestras hermanas, incluso ataca sin piedad a nuestra especie que cumplen una misión, pero Rachel llevará nuestro mensaje. Ella es la única que entiende nuestra lengua.Concluyó la Reina Miel su discurso.

Yo estaba confundida, me decía a mí misma, esto de estar leyendo «Alicia en el País de las Maravillas» y escribir cuentos fantasiosos me están aturdiendo, o perturbando mi psique. Tengo que buscar ayuda inmediatamente, visitaré un psiquiatra después de esto. Ahora, no sé cuando es realidad o fantasía mi vida. Pensaba, mientras la Reina Miel hablaba. Cuando elevó su voz y me dijo:

Rachel ¡por favor! Entiende de una vez, no escapes. Estás en el mundo Arcoíris, no puedes abandonarnos. Debes decir al mundo humano que aprendan a escuchar a nuestra Pachamama, nuestra gran Madre Tierra. Que no sigan atentando contra nosotros. La ira de los elementos que la constituyen se volcará contra ellos. Ya el Rey Fuego lo ha hecho, su pasión arrasó con vidas inocentes, volcanes que habían sido dormidos por la Diosa Gaia para siempre,podrían despertar, si es que ya no lo hicieron. Animales salvajes podrían evolucionar o en el peor de los casos sufrir mutaciones innaturales que no podríamos controlar.

Y si el mundo Arcoíris desaparece, el mundo se hará gris y sin vida, todo será sombras y vivirán los que queden vivos bajo el poder del Mundo Oscuro. Si los humanos no acaban de comprender que la naturaleza es lo único que los mantendrá vivos y salvos, no solo el mundo humano desaparecerá, sino también el mundo arcoíris. La furia de los 4 elementos será implacable e irreversible. Le costará años a la Madre Pachamama regenerarse. ¡Lleva nuestro mensaje Rachel! Me imploró triste, preocupada y congran desesperación la Reina Miel.

Pero, a lo lejos, una música instrumental que me era familiar me alejaba del lugar, una voz gritaba mi nombre desesperadamente. Fui en su búsqueda. Estaba allí de nuevo, en mi cama con el libro de «Alicia en el País de las Maravillas» del autor Lewis Carroll y el móvil anunciando un nuevo día.

Relatos Participantes https://concursoeltinterodeoro.blogspot.com/2020/05/gala-de-premios-xxi-edicion-el.html

Quiero dejar en esta última edición de la Tercera Temporada, mi eterno agradecimiento a la Familia del Tintero de Oro por brindarme la oportunidad de participar en esta gran aventura. En especial a ti David Rubio Sánchez, por tomarte el arte de escribir como tu profesión. Y a cada uno de los grandes maestros participantes, por apoyarme en cada uno de mis escritos. Han sido días difíciles, pero hemos tomado juntos la mejor de nuestras armas:La Pluma. Espero que mi creación sea de su agrado.Gracias y saludos cordiales desde Puerto La Cruz Venezuela. Éxitos a todos y abrazos virtuales.