El otoño

El otoño

El Justo Medio
(inspirada en: El Juicio de Núremberg)

Aquel pueblo fue sometido a un juicio por todo el daño causado, cada uno de sus habitantes tenía alguna responsabilidad, bien por omisión o bien por ocultar y no hacer nada para evitar los estragos que ellos mismos causaron de alguna forma. Y aquellos que ya no estaban fueron juzgados sus descendientes, pues todos eran culpables de aquella destrucción, eso decían sus acusadores. Todos estaban en silencio en aquella sala.

La vida es un ciclo, y nuestro accionar provoca el bien, el mal o en ocasiones ni lo uno, ni lo otro, entonces ¿seremos injusto con aquel que no hace daño, pero, tampoco ha hecho el bien? Fue la pregunta que hizo en alta voz el Juez.
Todos seguían en silencio.

Cuando de pronto, una niña con voz dulce y cara angelical responde:

Señor Juez ¿acaso usted nunca ha hecho mal? ¿siempre ha sido correcto en su proceder? ¿todos los que nos acusan son buenos y nosotros los malos? ¿quién mide lo que es bueno y lo qué es malo? ̶
̶ El juez atónito por tantas preguntas, que no sabía cómo responder le contesta: ¿Cómo te llamas? ̶
̶ Sophie ̶ respondió la niña.
̶ El juez le dice: eres una niña, no sabes nada de lo que aquí se discute y se juzga.

Entonces me declaro inocente, porque si soy una niña, no sé nada, no puedo ser juzgada por nada. ̶
La sala quedó nuevamente en silencio.
̶ El juez le dice al rato, un poco irritado: tienes razón niña, eres inocente, pero tus padres no y ellos no están aquí, así que pagarás por sus culpas. ̶
Sophie musita
̶ Si yo pago por las culpas de mis padres, en algún tiempo, sus hijos, sus nietos o descendientes pagarán por sus errores. Eso señor Juez, es el Justo Medio de las cosas. ̶


La Sala quedó en silencio
Una brisa fría entró por la ventana, algunas hojas cayeron de mis ramas. Yo contemplaba aquel cuadro injusto, en aquellos días de otoño.