Metamorfosis

Metamorfosis

La Estrella de los Deseos

Seudónimo: Perlas

            En un lugar del bosque, habitaba la familia Coleópteros Lampyridae estaban felices por el advenimiento de sus nuevos hijos, pero lo que no se imaginaban era que una de ellas no sería igual que las demás. Y muy cerca de allí, en aquel tronco estaba un gusanito, eso pensaron todos, porque lo vieron arrastrarse entre las hojas.

            En ese instante, una voz suave se escucha cerca del arroyo del bosque.

            —¡Que hermoso día! Iré a dar un paseo— exclama Lucy la larva

De pronto, se escucha una voz de alto, que retumba en todo el bosque de mamá Lampy

            — No puedes alejarte del arroyo, debes quedarte aquí para alimentarte y crecer sana — Advirtió preocupada mamá Lampy, quien se percató que su hija no era igual a los demás.

  • Está bien, no me alejaré— sin embargo, muy curiosa y pensativa Lucy tuvo aquellos días.

Mientras tanto, el gusanito miraba de lejos y se protegía, algo le decía que sería alimento fácil, pues las larvas de luciérnaga generalmente crecen en el bosque, o en los bordes de arroyos comen babosas, gusanos y caracoles … de solo pensar, eso le asustaba mucho a Nito el gusanito, quien envidiaba mucho a Lucy, porque ella tenía familia y el ni siquiera sabía de dónde venía. Y una voz burlona, en su cabeza le decía: ¡eres Nito, el gusanito huerfanito!

  • ¿Quién eres? preguntó Lucy, quien llevaba rato mirándolo.
  • Soyyyy Nito, el gusanito — dijo con voz temblorosa.
  • yo Lucy futura luciérnaga ¿por qué estás temblando?
  • ¿acaso no sabes que puedes comerme?
  • ¿comerte? Ja-ja-ja-ja se río Lucy. Yo me alimento de otras cosas, mis padres me dicen lo mismo, que soy rara y que si sigo así jamás seré adulta, y quizás ni pueda brillar.
  • Debes obedecer Lucy, ellos son tu familia y solo quieren tu bien.
  • Entonces, te comeré Nito… jajaja es una broma, ni lo pienses. —

            Desde ese día, Nito y Lucy se hicieron amigos hablaban cuando los demás estaban ocupados en sus funciones vitales, y se contaban sus más grandes deseos. Ya se acercaba la primavera y Lucy pronto dejaría de ser una larva y se convertiría en ninfa. Esa noticia puso muy triste a Nito, porque Lucy era más que una amiga, era como la hermana, que nunca tuvo.

Esa noche Nito, no pudo dormir, miraba al cielo todo era muy oscuro en aquel bosque, sin embargo, cuando se acercaba la primavera, entraban un poco de luz.

  • Hola Nito, vengo a despedirme de ti, pero, solo pasarán pocos días mientras me convierto en Luciérnaga y ya podremos andar juntos, ¡sin problemas!
  • Todo saldrá bien, serás la más hermosa de todas las luciérnagas —

            Nito sabía que pronto su amiga Lucy, dejaría de ser una larva, para convertirse en adulta y ya no sería lo mismo, aunque ella le dijo que siempre serían amigos, y que ya después de adultas, se alimentan de polen y néctar u otro material vegetal, con la excepción de algunas depredadoras hembras.

            Pero, ya eso no le preocupaba a Nito, pues sabía que ella no le gustaba comer otros animales, era la especie más rara del bosque, se sacrificó para no hacerle daño a ninguna otra especie, todas las criaturas la amaban.

            Entonces, volvió a escuchar el susurro del bosque: «Lucy no será igual que los demás, ella debió cumplir su ciclo vital, hacer lo que todos hacen, ella no brillará» Despertó sobresaltado, también se sentía extraño aquellos días, pensaba que era culpable de la desdicha que Lucy, su única amiga.

A pesar de sentirse mal, sin fuerzas se acercó al arroyo, arrastraba una pena enorme y eso lo llevó al hogar de las luciérnagas en efecto, Lucy ya era adulta, pero no brillaba, ni era igual a las demás, pero al ver a Nito, se asustó mucho y le gritó:

  • ¿Qué haces aquí? ¡te comerán!
  • No puedo dejarte sola en estos momentos, eres mi amiga Lucy.
  • Nito… ¡te ves muy mal! ¿qué te sucede?
  • Siento, algo extraño en mi cuerpo, no sé si será la gran culpa que siento, porque contribuí en que no me comieras.
  • Nito, por favor, jamás podría comerte, eres mi amigo

            El bosque susurraba, vientos de primavera viajaban por todo el arroyo y la familia Coleópteros Lampyridae, le agradeció a Nito que visitara a Lucy. Entre todos llevaron a Nito al tronco.

            Esa noche, la Estrella de los deseos iluminó a Nito y él pensó en voz alta:

  • ¡sí voy a morir, deseo que mi amiga Lucy brille como tú, es mi último deseo! Suspiró y se durmió…
  • ¡Despierta, despierta dormilón! ¿acaso piensas quedarte allí toda la vida? gritaba desde afuera Lucy, quien fue a contarle a Nito que había sucedido un hermoso milagro en el bosque —

Nito, no entendía lo que sucedía, escuchaba la voz de Lucy, pero no podía verla, y no entendía que hacía encerrado en aquella dura crisálida. Se esforzó tanto, que logró salir de ella volando, todo asustado y sorprendido. Al verse en el agua cristalina del arroyo, comprendió al fin que era una espléndida mariposa monarca, y que Lucy brillaba y tenía además alas, algo no común en las luciérnagas hembras.

  • Ahora, te llamaré Mary… ¡no eres un gusanito— dijo feliz Lucy.

Aquel solsticio de primavera, juntas volaron para agradecer a la estrella de los deseos de aquel mágico bosque. Si ocurrió eso mismo, que estás pensando.

 Este cuento me lo contó el viento, entre susurros me dijo que: «cuando deseas algo de corazón y es para ayudar a otro, se hará siempre realidad»