AVENTURA II

AVENTURA II

Era mi primer día de clases, suena el timbre y todos se reúnen en grupos de acuerdo a su color o tonalidad, el púrpura o violeta representa la esencia espiritual, paz, sentido del humor, o como lo llaman en el mundo los científicos, todo lo relativo a la emocionalidad.
Así que mi maestro, es nada más y nada menos que el Sabio Lymbhiko, por lo que desde aquel día teníamos que habitar en el cerebro de la ciudad, era justo allí donde teníamos que aprender nuestras lecciones. En el área de la ciudad está un letrero que me llamó la atención decía: “Aprende a descubrirte a ti mismo, sólo así serás el dueño absoluto de tus emociones”
Todos estamos en el lugar que nos fue asignado, esperando instrucciones y yo me veo más entusiasta que todos los demás, es otra característica o cualidad de mi personalidad. Entra el maestro y se presenta, pero inicia de una forma muy particular y pregunta en voz alta:
¿Quiénes son ustedes? ¿quién responde o inicia?
Algunos tímidos, se escondían, otros se reían mirándome a mí, sin embargo, rompí el hielo y dije:
¡soy Celupin, la única célula con lupa incorporada, para así ver mejor todo lo que me rodea. ¡Eso es quien soy! Sonreí un poquito, pero con respeto.

El maestro Lymbhiko me dijo:
¡Muy bien, Celupin! Me agrada tu humor y mejor aún una definición perfecta de quién eres, eso es la primera lección, aceptarnos tal cual somos, expresarse sin temor alguno, mucha seguridad. Fue así, como todos los demás fueron describiéndose y el maestro escuchándonos a todos con mucha atención.
Desde aquel día, aquel lugar dibujaba una gran conexión con todos los discípulos, todos emitían una luz violeta intensa, pero Celupin destacó como la célula aprendiz, ya era su destino, aunque él no lo sabía.