EL POZO DE LA TRISTEZA

EL POZO DE LA TRISTEZA

SOY CELUPIN.

Celupin como todos los días, se levantaba con ánimo, pues cada día aprendía cosas interesantes sobre cómo llevar el control de nosotros mismos e incluso no solamente aprendía de su maestro, sino también de sus hermanos y hermanas, cada uno tenía un talento o función que cumplir como sabiamente les decía el maestro Lymbhiko.
Todos en el área de aprendizaje, hablando sobre el círculo del miedo, y como lograron vencerlos, se sentían héroes y eso les agradaba a todos. En eso, llega su maestro, todos guardan silencio.

Hoy viajaremos a la tierra de la melancolía. Cierren sus ojos y piensen en algo que les cause mucho dolor o sea injusto y dejen caer las lágrimas, no sientan vergüenza alguna. Esas palabras, fue la instrucción dada por el maestro.
Todos se encontraban en un lugar desolador, todo era gris, silencioso y nada vivo estaba allí era muy triste, fue así como brotaron lágrimas de sus ojos y para su sorpresa formaron un gran pozo, todos se vieron reflejados y una sensación nunca antes vivida recorrió su estructura celular, pero llorar, les hizo bien.
En ese momento, una voz del pozo les agradece, por sus lágrimas, pues, el renace y da vida a aquel lugar, les explica que las lágrimas sirven de consuelo y liberan un poco tanta desolación, no debemos reprimir nuestras penas, y quien llora con el corazón, es un alma pura, nunca morirá su nobleza, mientras sienta pena, por el dolor ajeno o el prójimo.
La tierra de la melancolía es el lugar donde todos podemos desahogar nuestras penas, les afirmó el sabio Lymbhiko. Agregando además que allí deben ir cada vez, que vean algo injusto, doloroso y se sientan tristes, pues deben entender que reprimir les haría mucho daño, no solo a ustedes, sino a la tierra de la melancolía, pues se convertiría en un desierto árido, seco y sin piedad alguna. Ya que las lágrimas son su único alimento, la mantienen viva y le hacen sentir que hay alguien que necesita de ella, es el hombro de los que sufren. Todas las emociones son necesarias, se deben experimentar en su momento, claro está que debemos controlarlas y manejarlas sabiamente, porque de esa forma seremos equilibrados y saludables emocionalmente. Hasta mañana, espero todo esté bien con ustedes, les habló su maestro al verlos a todos afligidos, incluso Celupin, porque la tristeza es algo no tan agradable experimentar, y de la que ninguno puede escapar en algún momento de la vida, es también parte de la vida misma.