Aventura VI. El ojo del huracán.

Aventura VI. El ojo del huracán.

Celupin estaba esperando su turno en la estación celular, pero de pronto Celu-x-librio se le puso al frente, le dijo “ tengo prisa, debo llegar pronto a casa” y sin esperar autorización se puso en un lugar que no le correspondía por su orden de llegada, los demás le reclamaron a Celupin por permitirlo, y él no encontraba cómo explicar que no era su culpa, pues no lo había autorizado, pero, tampoco se lo negó. Se formó un gran revuelo, en eso llegan Celukontrol y Celupaz, tratando de calmar a todos, pero era un caos total. Se escuchó un silbato, todo quedó en silencio.
̶ ¡Maestro! ¿qué hace usted aquí? ̶ Preguntó Celupin.
El maestro le dice:
̶ Lo mismo que ustedes, estamos en el “ojo del huracán” donde las tensiones se precipitan y debemos tener mucha paciencia y cordura. En especial, actuar con mucha sabiduría. ̶

Celupaz y Celukontrol pidieron disculpas al maestro, por no lograr la misión de calmar y controlar.

El maestro les indica que poco a poco lo van a lograr. Acota que, la rabia es la emoción más difícil de dominarla, ella te puede arrastrar hasta un abismo de desesperación, por eso es importante que ustedes estén juntos.
Celupin, le dice:
̶ “pero, Maestro, Celu-x-librio fue quien causó todo”   ̶

El sabio Lymbhiko le aclara:
̶ Celupin, él no hizo nada malo, sólo que el mundo no ha aprendido a ver más allá, cada uno ve solo su punto de vista. Tu debiste explicarles la situación y simplemente ceder, si alguien no aceptaba, a veces otros requieren un tiempo y nosotros no tenemos apuros, entonces podemos ofrecer nuestro lugar, sencillamente evitamos conflicto haciendo lo correcto. ̶
Celupin, interpela al Maestro:
̶ Usted nos ha enseñado que debemos cumplir las normas. ̶
̶ Celupin, si eso es cierto, pero también las leyes tienen excepciones, es allí donde entramos nosotros en la conciencia humana, el sentido común, lo espiritual, lo justo e injusto es algo subjetivo, por cuanto cada persona tiene su propio baúl de valores, quizás lo que es justo para ti, no es justo para el otro. ̶
Celupin, apenado asienta la cabeza y dice:
̶ Maestro, pido disculpa por mi insensatez y poca comprensión, pero le aseguro que esto no volverá a ocurrir. ̶
El maestro le responde:
̶ no te culpes, todo es aprendizaje. Los errores no existen, son lecciones tardías aprendidas. Regresen a su casa, nos vemos mañana. ̶
Un nuevo día, todos en sus lugares comentaban lo ocurrido en la estación celular, aquel incidente había ocasionado una trifulca que solo pudo aplacar el maestro. Pero, todos se quedaron con una gran duda, eso del “ojo del huracán” que les habló el maestro. El maestro toca el silbato para anunciar su entrada. Todos sabían que hablaría de lo ocurrido, pues fue el mismo silbato que usó en la estación.r

Atención, dijo el maestro en voz fuerte. Hoy trabajarán en grupos y recrearán una situación que les genere molestia o un conflicto, y ustedes mismos deben resolver. Se dirigió a Celupin y le indicó que trabajaría con Celuexilibrio el mismo conflicto de la estación, pero esta vez ya sabes qué debes hacer. Deben dar la clase hoy de qué es lo correcto.
Celupin les pidió a algunos compañeros que se colocaran en filas y ese era su lugar, y nadie podía ocuparlo. Inicia la dramatización y en eso llega Celu-x-librio y hace lo mismo que en la estación, pero, esta vez Celupin le pregunta ¿por qué llevas tanta prisa?
Celu-x-librio le explica que requería llevar una encomienda que salvaría la vida de un amigo en otro planeta. Allí comprende que todos fueron injustos. Cuando los demás empiezan a quejarse, él les explica y solicita solidaridad y si alguien tiene una prisa parecida y justificada el les cederá su puesto y ocupará su lugar. Así todos se calmaron y entendieron que todo se resuelve mediante una comunicación más directa y sobre todo comprendiendo al otro.
El maestro aplaudió la ejecución perfecta y agradeció a Celupin por dar el ejemplo de lo correcto. Lección aprendida para todos ustedes, pueden sentarse. Llamó al otro grupo, quien estaba conformado por Celupaz, quien trató en su dramatización de alguien que perdió una nave, porque la asistente de taquilla hablaba con alguien por teléfono y no la atendía. Cuando la interroga ¿por qué hablaba tanto por teléfono? Aquella explica que había recibido una llamada de un hijo que hacía mucho tiempo no veía. Así todos, fueron presentando situaciones de conflicto, pero utilizando la técnica: “Sobrevivir al ojo del huracán” así la llamaron al concluir.

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