Montaña de la Fe

Montaña de la Fe

Algo increíble ocurrió cuando llegamos a la Montaña de la Fe, en aquel lugar todo era posible, cada pensamiento se hacía realidad. Recuerdo que me apeteció un helado de maní y de pronto se me apareció ante mi gran ojo ¡aquel rico helado!, al principio dudé un poco, el maestro se sonrío y me aclaró que yo se lo había solicitado a la montaña de solo pensarlo, así que debía tomarlo y comerlo.
Era un lugar apacible, invitaba a la meditación y al reposo cada uno de nosotros nos unimos para nuestras oraciones en salvar a nuestro Planeta.
Un susurro llegó a nuestros sentidos explicándonos con una suave voz y muy pausadamente:
̶ “no pierdan nunca la fe, de solo venir hasta aquí me demuestran que creen en mí, siempre estoy donde me llaman o me buscan. Habito en los corazones de todos, en sus pulmones cuando respiran y en su cerebro cuando aprendemos que somos los dueños de nuestra realidad, no puedo habitar en alguien que duda, o es egoísta, vanidoso o ambicioso. Deben enseñar a todos en Neurón que para mantenerme viva debo estar en sus corazones, en sus pulmones, pero si quieren sea más poderosa debo habitar en sus cerebros, solo allí seré fuerte.” ̶
Con aquel mensaje regresamos a Neurón.