YHUVIA. TIEMPOS DE SEQUÍA

YHUVIA. TIEMPOS DE SEQUÍA

CAPÍTULO II
Tiempos de Sequía

Aquellos días eran los más tristes para Yhuvia, se sentía con poca energía, y lo único que le alegraba un poco era ir a nadar al río. Allí sentía que el río la abrazaba y le acariciaba su cuerpo. El cantar de los pájaros, el croar de las ranas y el susurro del viento entonaban juntos una hermosa melodía, que invitaba a Yhuvia a cantar, su canto se hacía eco hasta la montaña, alegrando a cada criatura viviente, su canto se convertía en el rocío que les saciaban su sed.
De pronto, escucha una voz que le dice:
̶ Yhuvia, no dejes de cantar tu canto mantiene viva la montaña.
Yhuvia, se encontraba sentada en una roca, en medio del río, preguntó:
̶ ¿quién es, ¿quién está allí? Salga no lo veo
Y de la profundidad del río, se vio un rostro casi humano, de cabellera que simulaban unas algas, quien le respondió:
̶ Soy el Príncipe de los ríos. ¡no temas, por favor!
Yhuvia, un poco asustada y con una voz baja le dijo:
̶ ¿qué haces allá abajo, y cómo puedes hablarme?
El Príncipe de los ríos le explica:
̶ Eres la Princesa de las aguas, ambos pertenecemos a este lugar, sin ti no podría existir, y ambos nos complementamos.
Yhuvia, confundida le interroga:
̶ ¿ sin mí no podría existir?
̶ Si Yhuvia, tu alimentas las aguas de las montañas, eres quien permite que no desaparezcan. ¡eres vital para todos!
Yhuvia, exclama en voz alta:
̶ ¡ oh no, estoy soñando otra vez!
El Príncipe de los ríos le aclara:
̶ ¡ Yhuvia, no estás soñando!
Yhuvia, trata de levantarse, pero el Príncipe de los ríos la sujeta fuertemente, y cae a sus aguas. El Príncipe de los ríos, le pide disculpas por lo brusco y le dice:
̶ ¡ Yhuvia, eres muy hermosa! Pertenecemos al mismo mundo, la única diferencia que yo no puedo convivir con humanos, pero tu puedes recorrer todo nuestro mundo, quiero que me acompañes. No temas ̶
Y en ese momento, ambos entraron al portal de las aguas.
Yhuvia, se sentía tan feliz en aquel lugar, una tracción inexplicable le transmitía Rhío, ese era su nombre. Peces de todos los colores, un camino de algas multicolores la conducían a un hermoso conglomerado de rocas cubiertas de musgos y flores acuáticas. De pronto escucha cuando Rhío le dice:
̶ ¡ Yhuvia, hemos llegado!
Aquello parecía un trono imperial, y estaban dos asientos semejantes a caparazones de caracol gigante. Rhío suavemente le musita:
̶ Yhuvia, este es tu lugar te espera en cada época de sequía.
Yhuvia, un poco aturdida le pregunta porqué ese asiento es su lugar
Rhío le susurra al oído suavemente:
̶ Eres mi esposa ̶
Pasó el tiempo de sequía y escuchó una voz a lo lejos
̶ ¡ Yhuvia, Yhuvia despierta!. Te vas a perder esta gran tormenta.
Abrió sus ojos, y brillaban diferente a otros días, suspiró tan fuerte que su madre le dijo:
̶ Yhuvia, tu como que estás enamorada ̶, y se río a carcajadas.
̶ Si, estoy enamorada de mi esposo Rhío, y salió corriendo a decírselo al señor de las tormentas.
Yhuvia, ya había entendido que vivía en dos mundos, y que era feliz a pesar de todo, y que cada época debía disfrutar con su familia, aunque no pudieran estar todos juntos, pues eran responsables de que la vida existiera, ya que para eso fueron creados por el Dios del Universo