El Espíritu del Halcón

El Espíritu del Halcón


RELATO PARTICIPANTE DE LA:
XXXI EDICIÓN DE CONCURSOS DE RELATOS
EL HALCÓN MALTÉS DE DASHIELL HAMMETT

Esta edición viene enmarcada en el género de novela negra, y el Tintero de Oro nos invita a crear una historia, en donde el personaje sea un detective. Por lo que, aunque mi historia no presenta el lado oscuro del detective, sino por el contrario muestra ese otro lado lleno de misterio del detective. Quizás una realidad, que no es contada, o no se atreve a contarse, pero que todos sabemos es inevitable, escapar del amor. Espero, la disfruten.

Un hombre enigmático, solitario, frío, calculador, y majestuoso en aquel mundo donde la lujuria, la codicia, el engaño, la muerte, y el poder eran los principios que imperaban. Estaba enmarcado en ese cuadro pintoresco de pinceladas sangre, las cuales habían dibujado su historia, cada capítulo de su vida, era una página con trazos amargos, llenos de odio, rencor, pasiones y/o lujurias, que ensombrecían su maldito destino.

A lo lejos le contemplaba, y solo yo sabía su secreto, ese secreto de quien era realmente. Lo conocía desde niño, y esa infancia lo atormentaba, esa etapa le evocaba recuerdos de crímenes, y sangre, los cuales le perseguían. Fue así como decidió convertirse en detective, apodándose Falco. En sus pensamientos se avizoran como cual halcón en el magnánimo cielo azul para ir a cualquier lugar, y solo allí se sentía libre, el rey absoluto.

Ese halcón que era sagrado desde tiempos inmemoriales, y representaba para monarcas de diferentes culturas el Dios de los cielos.

De todos es sabido, que un halcón es el animal más rápido sobre la tierra, y con esas habilidades para la caza, el compararse o identificarse con esta peculiar ave lo harían el detective más temible, en efecto ninguna presa, por más astuta que fuera sería capaz de escapar de sus garras. Por ello alimentó y nutrió su espíritu como el halcón.

La mitología afirma que poseer cualidades de un halcón te llevaría a conducirse por el buen camino, e ir al camino correcto.

Sin embargo, para Falco asumir ese camino le costaría la vida, encontrar su pareja, aquella mujer ideal, también era uno de sus anhelos. Sabía que lo lograría. Quería como todo hombre ser feliz, y tener una verdadera familia, por eso creerse poseer un espíritu de halcón lo conduciría algún día a conseguir el tesoro dorado, o su mayor recompensa “el renacer, y ser un verdadero halcón”.

Por eso, cuando recibió aquella llamada para recuperar el Tótem del Halcón, por parte del Rey de Egipto Dashiell Hammett, no titubeó en tomar el caso.

Viajó kilómetros de distancias, para atrapar los ladrones, quizás era su única oportunidad, su única esperanza para trascender y reivindicarse de aquel pasado turbio. Así que no dudó en ir tras la cacería, que tanto había soñado.

Falco conocía varios idiomas, porque su profesión, así lo ameritaba. Viajar por diferentes partes del mundo, y no poder atrapar a sus presas requerían de muchas habilidades. Esto no fue algo imposible para él, era el mejor de los detectives, se había entrenado en artes marciales, tácticas de combates, y manejo de diferentes armas, razón por la que nadie era su oponente, pudiendo penetrar en cualquier escenario, ya que Falco era el detective más audaz, haciéndole honor a su nombre.

Emprendió la búsqueda, su buen sentido e intuición, y su perspicacia lo llevó pronto a obtener pistas de los que había ultrajado la presilla sagrada. Esta vez, no haría justicia con sus propias manos, para ello se valió de la destreza de la inmovilización y contención, atrapando a todos en una red, sin salida. Fueron ejecutados por el rey, recibiendo una gran recompensa.

Nunca imaginó, que en aquel lugar encontraría a su alma gemela. Aquella que había buscado por años, que solo era capaz de ver en sus sueños. Era una mujer de mirada serena, invitaba a navegar en sus ojos mar. Allí se hundió en ellos, y quedó Falco atrapado para siempre. Dicen que dos halcones vuelan juntos en los ojos de la Diosa Isis, desde aquel día.