Justicieros de la noche

Justicieros de la noche

Contemplaba cada mañana desde la ventana aquellas calles desoladas, que también fueron testigos de crímenes, al igual que yo. Todos me señalaban como el culpable, pues decían “era una señal de mala suerte”, y es que todos los asesinatos ocurrían frente a mis ojos esmeraldas en la oscuridad. Mi pelaje azabache se confundía con la noche oscura, y cada día los que morían, lo último que veían eran mis ojos en los que se hundían a través de ellos, aterrorizados gritaban ante lo que creían era el demonio de la muerte. Esa una escena espeluznante.

Esa mañana una hilera de cuervos posaron en el alumbrado eléctrico dándole un matiz más terrorífico a la escena. Empezaron a llegar los curiosos, y la policía. Allí, murmurando de nuevo, que la calle estaba maldita, y señalándome a mí como el demonio de la perversidad, y quien era el que arrastraba a todas aquellas personas a la muerte.

No puedo entender su capacidad de raciocinio, siendo seres humanos pensantes, y estaban llenos de prejuicios y falsas creencias sobre un simple “gato negro” inocente. Ahora se sumaban los cuervos, quienes habían migrado, y solo pasaban por casualidad, pero en fin todo por culpa de unos mitos que sus mentes dibujaban, alejados de la realidad. Entre aquellos cuervos destacaba uno muy sobrio y elegante, al que miré fijamente, y al percatarse frotó fuertemente sus alas como aludiendo su majestuosidad, y solicitando de mi parte una reverencia. Es pues así, como nuestro mundo animal cada uno sabe cuál es su papel. Pero, ¿cómo hacer entender al ser humano, que sus miedos son provocados por ellos mismos? Nosotros los animales simplemente vivimos, y actuamos por instinto.

Aquella noche, vi una hermosa dama, se detuvo un instante, y me miró. La ví, sus ojos mar se anclaron en los míos. Ese día ambos nos conectamos, fue un sentimiento extraño. De pronto, estaba el asesino allí, puesto a pocos pasos de ella, desde mis entrañas salió un maullido aterrador, y una fuerza diabólica que me llevó hacia el pervertido, quien había cometido todos los asesinatos, acabé con su existencia sin pensarlo.

Aquella mañana ella, el cuervo y yo contemplábamos la calle quieta, cómplice, sin rastros de muerte

Este relato está fuera de concurso. Sin embargo, no pude dejar de participar en tan maravillosa edición. Se la dedico a este gran escritor. Me inspiró en el Gato Negro y El cuervo. Espero lo disfruten.

El Espíritu del Halcón

El Espíritu del Halcón


RELATO PARTICIPANTE DE LA:
XXXI EDICIÓN DE CONCURSOS DE RELATOS
EL HALCÓN MALTÉS DE DASHIELL HAMMETT

Esta edición viene enmarcada en el género de novela negra, y el Tintero de Oro nos invita a crear una historia, en donde el personaje sea un detective. Por lo que, aunque mi historia no presenta el lado oscuro del detective, sino por el contrario muestra ese otro lado lleno de misterio del detective. Quizás una realidad, que no es contada, o no se atreve a contarse, pero que todos sabemos es inevitable, escapar del amor. Espero, la disfruten.

Un hombre enigmático, solitario, frío, calculador, y majestuoso en aquel mundo donde la lujuria, la codicia, el engaño, la muerte, y el poder eran los principios que imperaban. Estaba enmarcado en ese cuadro pintoresco de pinceladas sangre, las cuales habían dibujado su historia, cada capítulo de su vida, era una página con trazos amargos, llenos de odio, rencor, pasiones y/o lujurias, que ensombrecían su maldito destino.

A lo lejos le contemplaba, y solo yo sabía su secreto, ese secreto de quien era realmente. Lo conocía desde niño, y esa infancia lo atormentaba, esa etapa le evocaba recuerdos de crímenes, y sangre, los cuales le perseguían. Fue así como decidió convertirse en detective, apodándose Falco. En sus pensamientos se avizoran como cual halcón en el magnánimo cielo azul para ir a cualquier lugar, y solo allí se sentía libre, el rey absoluto.

Ese halcón que era sagrado desde tiempos inmemoriales, y representaba para monarcas de diferentes culturas el Dios de los cielos.

De todos es sabido, que un halcón es el animal más rápido sobre la tierra, y con esas habilidades para la caza, el compararse o identificarse con esta peculiar ave lo harían el detective más temible, en efecto ninguna presa, por más astuta que fuera sería capaz de escapar de sus garras. Por ello alimentó y nutrió su espíritu como el halcón.

La mitología afirma que poseer cualidades de un halcón te llevaría a conducirse por el buen camino, e ir al camino correcto.

Sin embargo, para Falco asumir ese camino le costaría la vida, encontrar su pareja, aquella mujer ideal, también era uno de sus anhelos. Sabía que lo lograría. Quería como todo hombre ser feliz, y tener una verdadera familia, por eso creerse poseer un espíritu de halcón lo conduciría algún día a conseguir el tesoro dorado, o su mayor recompensa “el renacer, y ser un verdadero halcón”.

Por eso, cuando recibió aquella llamada para recuperar el Tótem del Halcón, por parte del Rey de Egipto Dashiell Hammett, no titubeó en tomar el caso.

Viajó kilómetros de distancias, para atrapar los ladrones, quizás era su única oportunidad, su única esperanza para trascender y reivindicarse de aquel pasado turbio. Así que no dudó en ir tras la cacería, que tanto había soñado.

Falco conocía varios idiomas, porque su profesión, así lo ameritaba. Viajar por diferentes partes del mundo, y no poder atrapar a sus presas requerían de muchas habilidades. Esto no fue algo imposible para él, era el mejor de los detectives, se había entrenado en artes marciales, tácticas de combates, y manejo de diferentes armas, razón por la que nadie era su oponente, pudiendo penetrar en cualquier escenario, ya que Falco era el detective más audaz, haciéndole honor a su nombre.

Emprendió la búsqueda, su buen sentido e intuición, y su perspicacia lo llevó pronto a obtener pistas de los que había ultrajado la presilla sagrada. Esta vez, no haría justicia con sus propias manos, para ello se valió de la destreza de la inmovilización y contención, atrapando a todos en una red, sin salida. Fueron ejecutados por el rey, recibiendo una gran recompensa.

Nunca imaginó, que en aquel lugar encontraría a su alma gemela. Aquella que había buscado por años, que solo era capaz de ver en sus sueños. Era una mujer de mirada serena, invitaba a navegar en sus ojos mar. Allí se hundió en ellos, y quedó Falco atrapado para siempre. Dicen que dos halcones vuelan juntos en los ojos de la Diosa Isis, desde aquel día.

Guardián del ascensor

Guardián del ascensor

Aquel edificio con una arquitectura celestial, era un lugar de ensueño, pero nunca me imaginé que solo era visible para los que ya habían partido de este mundo. Entre sus paredes, desde aquel fatídico día, en el que encontraron al cadáver del ascensor, fue en ese momento que el tiempo se detuvo, y todos allí siguieron sus rutinas, como si los días, no pasaran. ¿será que ese cadáver tiene que ver con la maldición, de aquel majestuoso edificio?

Aquel hombre, se convirtió en el guardián del ascensor, eso cuentan algunos, y todos los involucrados quedaron atrapados en el lugar, y sumidos en ese misterio que envuelve su muerte. A pesar, de estar en el plano terrenal, el edificio no se hace visible a los seres vivientes, y solo almas errantes como yo podemos entrar en sus dominios.

Mis últimos recuerdos, evocan una discusión, veo a un hombre caer al suelo, y abrirse el ascensor, y un hombre ante mí, no logro ver su rostro. Solo escucho su voz, que me dice:
¿a qué piso se dirige?
Aturdida, le respondo: “al infierno”
Y el hombre, me responde: “ha llegado su turno”

190 palabras.