AVENTURA VIII. UN HUÉSPED INESPERADO

AVENTURA VIII. UN HUÉSPED INESPERADO

  • Aquella tarde, todos como siempre esperaban su turno en la estación celular para trasladarse a sus respectivas áreas de tareas y funciones ejecutivas que debían cumplir para el funcionamiento del planeta. De pronto, una alarma anuncia que se aproxima una nave fuera de curso y que no hay manera de detenerla, piden que todos se resguarden en la cápsula de protección, para no sufrir daños en su estructura.
    Fue así como aterrizó aquella nave, era una célula con forma de estrella y sus puntas muy afiladas como cual agujas de una inyectadora, de un color rojo intenso, nunca antes visto. Deslumbró a las células guardianes, con una voz suave dijo: “que se había perdido y que venía del planeta Tierra, que por favor le dieran alojamiento, hasta ella poder regresar”. Todos impactados por su gran belleza y rareza, la dejaron quedarse creyéndola inofensiva, no obstante, nunca se imaginaron lo que sucedería con su llegada a Neurón.
    Todos salimos de la cápsula, para seguir con nuestra rutina y al salir, una sensación extraña percibí, mi gran ojo captó que su color se tornaba a negro cada vez que le veía, lo advertí a las células guardianes, pero me decían que estaba mal de la vista y que estaba totalmente equivocado, a pesar de todos mis esfuerzos por evitar dejaran alojar aquel huésped, fue inútil, y le permitieron quedarse en la ciudad.

Síntomas Extraños

  • Aquella mañana, se sentía una gran pesadez, todos sin ánimo y con poco apetito. La célula madre advirtió “deben prepararse para lo que viene”. Desde la llegada de la célula estrella, que así la llamaron por su peculiar forma. Todo había cambiado, ella se paseaba por todas las áreas sin ninguna protección, le permitieron conocer la ciudad y por donde pasaba ocurría algo malo, sin embargo, no le atribuyen nada a su llegada, parecían estar hechizados y no se percataron del daño que podrían causar el permitirle a una célula extraña y de otro planeta quedarse en el nuestro.
    En los días sucesivos, se escuchaba con frecuencia quejas sobre el rendimiento, y que las funciones ejecutivas no estaban al ritmo esperado, todo iba lento y la temperatura ambiente se sentía diferente a la acostumbrada, esos eventos preocupaban a la célula madre, pero en el planeta Neurón, las células guardianes solo le decían “que estaba celosa y envidiosa por la gran belleza de aquella célula y que solo era que le resultaba una amenaza a ella, pues también podría ocupar su lugar para crear y reproducirse en nuestro planeta”.
    Días de enfermedades se avecinan, sino la expulsan de Neurón, advirtió la Célula Madre con firmeza, pero sus ruegos no fueron escuchados.

Catástrofe Anunciada

  • La alarma no dejaba de sonar, y aumentaba el número de células en cuarentena, un colapso total en los principales sistemas de la ciudad. Y lo más extraño que la célula estrella, no aparecía y tampoco su nave, como bien lo había advertido la célula madre.
    Aquella célula era una portadora de un gran virus, el cual inoculó con sus puntas afiladas en las principales arterias de la ciudad celular, los sistemas de seguridad habían guardado las evidencias en los órganos receptores.
    La célula madre, recomendó llamar al maestro Lymbhiko, ya que solamente él podría saber qué hacer en este caso, por cuanto la ciudad no contaba con tratamientos para virus de esa naturaleza, ni expertos científicos que solventaran la situación que estaba invadiendo los principales sistemas.

Curación Emocional

  • El maestro Lymbhiko llamó a todos sus aprendices, en especial a Celupin, había llegado su momento, era él la célula encargada del “Renacer Celular” y junto a las demás tendrían que realizar una curación terapéutica a cada una de las células que habrían sufrido daño en su estructura, por aquella “célula maligna”.
    Estimados discípulos, hoy ya “ células regenadoras” deben poner en práctica todo lo aprendido, pues un daño celular de cualquier naturaleza puede ser combatido si aprendemos a depurar nuestras energías negativas y una alimentación sana, eso ayudará a que cada una vaya regenerando, pero es importante que ustedes trabajen en conexión y ayuden absorbiendo todo lo negativo, es un riesgo, pero Celupin con su gran ojo podría ver el lugar exacto y qué tipo de daño causó el virus en la estructura, así irán separando y todos juntos iniciaremos la terapia en los portales correspondientes.
    Ese día, Celupin entendió el por qué tenía ese gran ojo y cuál era su función en el Planeta Neurón. Así todos los demás comprendieron que las enseñanzas recibidas tenían un por qué, que cada uno de nosotros viene a cumplir una misión, sólo que debemos esperar el momento preciso para cumplirla.
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