Montaña de la Fe

Montaña de la Fe

Algo increíble ocurrió cuando llegamos a la Montaña de la Fe, en aquel lugar todo era posible, cada pensamiento se hacía realidad. Recuerdo que me apeteció un helado de maní y de pronto se me apareció ante mi gran ojo ¡aquel rico helado!, al principio dudé un poco, el maestro se sonrío y me aclaró que yo se lo había solicitado a la montaña de solo pensarlo, así que debía tomarlo y comerlo.
Era un lugar apacible, invitaba a la meditación y al reposo cada uno de nosotros nos unimos para nuestras oraciones en salvar a nuestro Planeta.
Un susurro llegó a nuestros sentidos explicándonos con una suave voz y muy pausadamente:
̶ “no pierdan nunca la fe, de solo venir hasta aquí me demuestran que creen en mí, siempre estoy donde me llaman o me buscan. Habito en los corazones de todos, en sus pulmones cuando respiran y en su cerebro cuando aprendemos que somos los dueños de nuestra realidad, no puedo habitar en alguien que duda, o es egoísta, vanidoso o ambicioso. Deben enseñar a todos en Neurón que para mantenerme viva debo estar en sus corazones, en sus pulmones, pero si quieren sea más poderosa debo habitar en sus cerebros, solo allí seré fuerte.” ̶
Con aquel mensaje regresamos a Neurón.

CÉLULAS MILAGROSAS

CÉLULAS MILAGROSAS

Celupin había tenido días muy duro, pero trabajó sin descanso alguno, sólo así podrían combatir aquel virus terrible que había invadido todo el Planeta Neurón.
Tal como le había indicado su maestro, Celupin con su gran ojo fue visualizando los daños causados y notó algo muy curioso, en la medida que se conectaba con la célula que había sufrido daño, éste irradiaba rayos que para su sorpresa iban desapareciendo lo alterado en la célula, pero aquel virus era potente, por eso le contó lo sucedido al maestro y éste le dijo: “ Celupin, si con tu amor estás logrando eso quiere decir que la Fuente del Amor será nuestra mejor arma para combatir el virus”.
El maestro llamó inmediatamente a los demás, para informar de lo acontecido, la esperanza había resurgido en el Planeta Neurón.

Todos reunidos como cuando eran aprendices. En ese instante, entró el maestro y les dijo:
̶ Debemos visitar el portal de la Sabiduría, allí encontraremos la Colmena que contiene todos los elementos necesarios para que ustedes se nutran de su néctar y puedan transmitirlos a las células que sufrieron daño. ̶
Así cerraron los ojos, y todos estaban en el Portal de la Sabiduría. Allí todo era blanco como las nubes, y en la medida que caminaban, se tornaban de otro color, parecía que pinceladas dibujaban su conocimiento, pero representado en colores. El maestro les dice:
̶ “nuestro conocimiento es quien alimenta este portal, quien no se educa o adquiere saber sano, este lugar le será incoloro y una gran roca impedirá su entrada. Debemos avanzar, para llegar a la colmena, allí podremos tomar todo lo necesario para ayudar a nuestras hermanas. Démonos prisa. ̶ Acotó el maestro.
En ese preciso momento, una gran roca semejante a una colmena con cristales incrustados de todos los colores, estaba ante los ojos de los aprendices.

El maestro nos advierte que, para entrar al Portal de la Sabiduría, tenemos que contar con la Llave de la Paciencia, esta se nos otorga cuando estamos preparados y poseemos el poder que nos brinda el conocimiento y que además se requiere cuidarla como un gran tesoro, porque esta permanece con nosotros si utilizamos lo aprendido como una herramienta para ayudar a otros, y que es la clave para que nunca se pierda.
Todos regresamos con el cristal a la estación y sin perder más tiempo cada uno fue a hacer su tarea.
El maestro nos contemplaba y estaba allí para apoyarnos en esta misión. De nosotros dependía se salvará el Planeta Neurón.

AVENTURA VIII. UN HUÉSPED INESPERADO

AVENTURA VIII. UN HUÉSPED INESPERADO

  • Aquella tarde, todos como siempre esperaban su turno en la estación celular para trasladarse a sus respectivas áreas de tareas y funciones ejecutivas que debían cumplir para el funcionamiento del planeta. De pronto, una alarma anuncia que se aproxima una nave fuera de curso y que no hay manera de detenerla, piden que todos se resguarden en la cápsula de protección, para no sufrir daños en su estructura.
    Fue así como aterrizó aquella nave, era una célula con forma de estrella y sus puntas muy afiladas como cual agujas de una inyectadora, de un color rojo intenso, nunca antes visto. Deslumbró a las células guardianes, con una voz suave dijo: “que se había perdido y que venía del planeta Tierra, que por favor le dieran alojamiento, hasta ella poder regresar”. Todos impactados por su gran belleza y rareza, la dejaron quedarse creyéndola inofensiva, no obstante, nunca se imaginaron lo que sucedería con su llegada a Neurón.
    Todos salimos de la cápsula, para seguir con nuestra rutina y al salir, una sensación extraña percibí, mi gran ojo captó que su color se tornaba a negro cada vez que le veía, lo advertí a las células guardianes, pero me decían que estaba mal de la vista y que estaba totalmente equivocado, a pesar de todos mis esfuerzos por evitar dejaran alojar aquel huésped, fue inútil, y le permitieron quedarse en la ciudad.

Síntomas Extraños

  • Aquella mañana, se sentía una gran pesadez, todos sin ánimo y con poco apetito. La célula madre advirtió “deben prepararse para lo que viene”. Desde la llegada de la célula estrella, que así la llamaron por su peculiar forma. Todo había cambiado, ella se paseaba por todas las áreas sin ninguna protección, le permitieron conocer la ciudad y por donde pasaba ocurría algo malo, sin embargo, no le atribuyen nada a su llegada, parecían estar hechizados y no se percataron del daño que podrían causar el permitirle a una célula extraña y de otro planeta quedarse en el nuestro.
    En los días sucesivos, se escuchaba con frecuencia quejas sobre el rendimiento, y que las funciones ejecutivas no estaban al ritmo esperado, todo iba lento y la temperatura ambiente se sentía diferente a la acostumbrada, esos eventos preocupaban a la célula madre, pero en el planeta Neurón, las células guardianes solo le decían “que estaba celosa y envidiosa por la gran belleza de aquella célula y que solo era que le resultaba una amenaza a ella, pues también podría ocupar su lugar para crear y reproducirse en nuestro planeta”.
    Días de enfermedades se avecinan, sino la expulsan de Neurón, advirtió la Célula Madre con firmeza, pero sus ruegos no fueron escuchados.

Catástrofe Anunciada

  • La alarma no dejaba de sonar, y aumentaba el número de células en cuarentena, un colapso total en los principales sistemas de la ciudad. Y lo más extraño que la célula estrella, no aparecía y tampoco su nave, como bien lo había advertido la célula madre.
    Aquella célula era una portadora de un gran virus, el cual inoculó con sus puntas afiladas en las principales arterias de la ciudad celular, los sistemas de seguridad habían guardado las evidencias en los órganos receptores.
    La célula madre, recomendó llamar al maestro Lymbhiko, ya que solamente él podría saber qué hacer en este caso, por cuanto la ciudad no contaba con tratamientos para virus de esa naturaleza, ni expertos científicos que solventaran la situación que estaba invadiendo los principales sistemas.

Curación Emocional

  • El maestro Lymbhiko llamó a todos sus aprendices, en especial a Celupin, había llegado su momento, era él la célula encargada del “Renacer Celular” y junto a las demás tendrían que realizar una curación terapéutica a cada una de las células que habrían sufrido daño en su estructura, por aquella “célula maligna”.
    Estimados discípulos, hoy ya “ células regenadoras” deben poner en práctica todo lo aprendido, pues un daño celular de cualquier naturaleza puede ser combatido si aprendemos a depurar nuestras energías negativas y una alimentación sana, eso ayudará a que cada una vaya regenerando, pero es importante que ustedes trabajen en conexión y ayuden absorbiendo todo lo negativo, es un riesgo, pero Celupin con su gran ojo podría ver el lugar exacto y qué tipo de daño causó el virus en la estructura, así irán separando y todos juntos iniciaremos la terapia en los portales correspondientes.
    Ese día, Celupin entendió el por qué tenía ese gran ojo y cuál era su función en el Planeta Neurón. Así todos los demás comprendieron que las enseñanzas recibidas tenían un por qué, que cada uno de nosotros viene a cumplir una misión, sólo que debemos esperar el momento preciso para cumplirla.
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