XXIII EDICIÓN: 1280 ALMAS de JIM THOMPSON

XXIII EDICIÓN: 1280 ALMAS de JIM THOMPSON

EL PACTO Y LAS 12 ALMAS

¡Si, Señores! Yo era para todos un hombre honesto y puro de corazón, eso era lo que ellos creían de mí. Todos en aquel pueblo de América me adoraban, confiaban plenamente en mí, como quien dicen por allí, me fui ganando la confianza de todos, e incluso ¡hasta de los que habían obtenido el poder! Yo quería tener una mejor vida y ¿quién no?

¡Si, Señores! Sin muchos estudios empecé a escalar puestos importantes.

 ¡Si, Señores! eso lo logré con mi astucia, aunque todos decían que era un hombre bruto y que solo era un hombre con suerte, porque me uní al bando correcto, y bueno me casé con Mery, ella me volvía loco, era ella la única que conocía mi verdadera esencia, pero a ella también le gustaba escalar posiciones, así que hicimos un Pacto. Solo ella y yo.

¡Si, Señores! Mery era una mujer hermosa, y bueno quien no se vuelve loco, por una mujer bonita, aunque lo me atrajo de ella fue su inteligencia, ella era la que verdaderamente maquinaba todo.

¡Si, Señores! Una mujer malvada, pero irresistible…jajajaja ¿Quién no se vuelve loco, con una mujer así?

Bueno, ¡Señores!, yo no era malo, realmente, era un hombre bueno, pero Mery me llevó a cometer locuras, me convirtió en un asesino silencioso, nunca nadie sospecharía de mí, yo no dejaba rostros, ni huellas. Mery me decía:

       — ¡tranquilo, cariño, nadie jamás nos descubrirá! Es un pacto y los dos seremos ricos—

Esa mujer, no se salía de mi cabeza y cuando menos lo pensaba, ya tenía un alma más para su cuenta. Vociferaba en mi loca mente:   —¡Recuerda, es lo que convenimos, son 12 almas que debes darme, pero, lo más poderosos del pueblo, solo así podrás quedarte en su lugar! —

Bueno, ¡Señores!, fue así como Mery me llevó cada mes a cometer un asesinato y cada uno fue agregándose a su lista. Recuerdo que el primero fue muy curioso, se murió ahogado con una semilla de una fruta, yo veía que los ojos se le ponían como un par de huevos fritos, y no entendía, hasta que lo ví caer en el suelo. Pedí ayuda, pero, ya era demasiado tarde. ¡Señores!, se asfixió el pobre hombre, bueno ni tan pobre…jajajaja.

Bueno, ¡Señores!, el segundo fue más curioso aún, me pidió agua le llevo un vaso, él se la tomó y resulta que el agua estaba envenenada. Eso dijeron los médicos que lo atendieron, y que se había suicidado… ¿por qué lo haría? Era su segunda alma para Mery. Todavía no sé, como llegó ese veneno al agua.

Bueno, ¡Señores!, yo no soy un asesino, todo fue casualidad, y por supuesto culpa de Mery, pero, no podía decir nada, no podía acusarla. Habíamos hecho un pacto. Yo era su asesino silencioso.

Bueno, ¡Señores!, el tercer mes nos fuimos de pesca el ministro y yo. Y no sé, de dónde salió aquella culebra inframundo, no parecía terrenal…jajaja que lo picó. Cuando llegamos al hospital, no había antídoto y el pobre murió, bueno ni tan pobre…jajaja. La tercera alma de Mery.

Bueno, ¡Señores!, ya se me estaba acelerando el corazón, porque no quería salir con nadie poderoso. Ustedes saben, no soy un hombre malo, pero ya me decían: — sape contigo, no salgo más, el que se junta contigo termina muerto y se reían — se burlaban de mí, eso me daba mucha rabia, quería decirles que no era mi culpa, que era de Mery, pero, guardé silencio.

Mery, me volvía loco, me gritaba: — se está acabando el mes y no me traes, mi otra alma, te tocarán dos el mes que viene — me dijo muy molesta.

Bueno, ¡Señores!, yo le dije a Mery — ¡no, puedo! Nadie quiere salir conmigo, ahora dicen que llevo la muerte a cuestas…jajaja. ¡que tonterías de esa gente.

ellos mueren porque son unos tontos— eso me dijo Mery.

Bueno, ¡Señores!, pasaron 8 meses y me seguía reprochando, y todos se seguían burlando de mí. Mery me refutó: te queda un mes y te faltan 9 almas, así que cumple el pacto— Un fuego se veía en sus ojos, me dio mucho miedo al verle, tan furiosa.

¡Señores!, había una cena de navidad, nos invitaron a todos, éramos 10, incluyéndome. Yo ese día, no me sentía bien del estómago, así que fui a la cena y solo brindé. Ocurrió algo curioso, todos murieron de un infarto, eso dijo el mesonero. Yo me había ido al baño, el vino me cayó mal. Cuando regresé Mery estaba allí. Ellos no la veían, pero era diferente, ya no la veía tan bella como antes. Me sonrío y se los llevó a todos.

Bueno, ¡Señores!, así llegué a ser el presidente de aquel pueblo, todos me temen y dicen que tengo un Pacto con la muerte…jajaja. ¡que locos! Mery es mi esposa. Lo curioso, es que nadie más ha muerto. Mery me abandonó con sus almas y amenazó a todos de que nadie se metiera conmigo, porque se los llevaría con ella.

Bueno, ¡Señores!, desde aquel día, ahora soy poderoso. Pensé, pensé, y fue cuando llegué a la conclusión como bien lo dice Jim Thompson en su libro: «estaba todo tan claro para mí, Cristo sabía que estaba claro: ama a tu prójimo y no jodas a nadie a menos que se desmadre; y perdonémonos nuestros pecados…. Por el amor de Dios, por el amor de Dios…»