El Alicanto: ¿Mito o leyenda?

El Alicanto: ¿Mito o leyenda?

El alicanto pertenece a la Región de Atacama, Chile

Esta criatura mitológica vive entre los cerros de minerales y se alimenta de oro y plata, es de enorme tamaño, sus alas metálicas brillan como cual estrella en las noches, un pico encorvado y patas alargadas con grandes garras.

Cazadores de tesoro persiguen sin cesar al Alicanto, sin descanso, con la esperanza de hacer una gran fortuna. Dicen los sabios que el minero que vaya tras del Alicanto, debe ser comedido en sus ambiciones, porque si el ave descubre que es un ambicioso lo llevará al borde del despeñadero, los que se han salvado del encanto del Alicanto, ha sido por plegarias a la Virgen de Punta Negra, quien le enseña la ruta al minero de vuelta a casa.
El Alicanto es un ave nocturna, omnívora, pone dos huevos y pueden ser de oro o plata, dependiendo que mineral ingirió. Tiene el poder de saber las cualidades de un minero, descubre sus intenciones, por eso, si eres muy ambicioso mejor no vayas a buscarlo, porque en peligro te va a poner por tu gran desacato.
Ahora, si eres un buen minero y de buen corazón el Alicanto a un yacimiento te llevará y muy rico serás y la salida también te mostrará.

EL PESCADOR Y EL ALCATRAZ

EL PESCADOR Y EL ALCATRAZ

LOS COCOS. PUERTO LA CRUZ

Al despertar el alba, él se disponía a tomar su anzuelo y la red de pescar, allí lo esperaba su bote para ir mar adentro a buscar el sustento de cada día para su familia, las olas danzarinas eran testigos de las veces que el pescador hacía la misma rutina, ya le conocían desde niño, porque también su padre fue pescador y aquel mar sentía un cariño especial por ese pescador, pues era diferente a los demás, él le cantaba al mar como cual llanero le canta a su ganado, antes de salir el sol, entonaba melodías melancólicas que le pedían perdón por tener que tomar de sus aguas a los peces, quienes se sacrificaban para darle el sustento diario a su familia y muchas otras que dependían de él.
Todos decían que era el pescador preferido del mar, siempre traía a la bahía loe mejores peces y los más suculentos, mientras que otros no podían cumplir tal hazaña.
Una mañana como de costumbre se dispuso a zarpar para ir de pesca, pero, se encontró con un alcatraz en su bote, herido a medio respirar, sus alas estaban rotas. El pescador lo tomó y decidió regresen a casa para curar el alcatraz, que por cierto tenía un plumaje único, en su cabeza se hacía un copete que simulaba una corona de rey y desde su cuello hasta la cola un plumaje multicolor le cubría.
El pescador asombrado se dijo en voz alta ¡este alcatraz es una especie rara! o ¿será que es el Rey de los alcatraces? El alcatraz asintió con la cabeza como asintiendo lo último dicho por el pescador.
El pescador le sanó todas las heridas, le dejó un poco de pescado en una cubeta y le dijo debes quedarte aquí mientras estás convaleciente, en pocos días te sentirás mejor y podrás irte a casa de nuevo. Voy a buscar alimentos, aunque ya está a punto de salir el sol, estoy seguro que encontraré algo. No te preocupes le avisaré a tu familia que estás conmigo y que vengan a buscarte. El alcatraz volvió asentar la cabeza como si entendiera al pescador.
El pescador salió hacia el mar y durante el viaje cantaba “El Alcatraz Rey está conmigo, por favor vengan a la playa en 3 días, ya podrá volver a casa, pues habrán sanados sus heridas”.
El viento llevó su voz a la isla de los alcatraces y ellos lograron escucharlo. Esperaron los 3 días convenidos y al despertar el alba emprendieron su viaje en manada a buscar su rey.
Esa mañana a la hora estipulada estaba el pescador con el Alcatraz Rey, que así lo llamó por su raro plumaje, pero, en verdad si lo era, así que no estaba equivocado.
De pronto, el cielo se cubrió de una lluvia de alcatraces, que se disponían aterrizar en aquella playa, donde las palmeras de cocos adornaban el lugar era maravillosamente hermosa y ella estaba esperando el Rey Alcatraz, todos aterrizaron en perfecta formación e hicieron reverencia a su rey y con sus alas agradecían al pescador por haberle salvado a su rey.
A partir de aquel día cuenta la leyenda que los alcatraces en agradecimiento visitaban a los pescadores lugareños y coexistían sin temor alguno, es por eso que cuando veas pescadores, botes y palmeras de coco, seguro por allí cerca están los alcatraces junto a ellos, compartiendo como si nada.
— Abuela Rachel que cuento más lindo, me gustó mucho, cuenta otro. Todavía hay tiempo, mami viene tarde hoy — me suplicó mi nieta.
Pensé es hora, que mi nieta conozca las historias de pescadores de sueños, que también les dan vida a mis cuentos y que yo tuve la oportunidad de conocerlos, los volví parte de mis historias.