EL PODER DE SOPHIA

EL PODER DE SOPHIA

A la familia virtual del Tintero del Oro, quiero agradecer todo el aprendizaje, que desde el año 2020 tengo con todos ustedes. Quizás, no tan presente como quisiera, por las limitaciones de conectividad e interferencias, pero que lo poco que compartimos me llena enormemente: Gracias a todos, porque soy lo que han hecho de mí, mis maestros, y así los considero a cada uno de ustedes, dándome ánimos en mis intentos de ser escritora, y lo soy a mi manera.

         Esta última edición del año 2021 dedicada a la obra clásica de la Literatura Infantil Matilda de Roald Dahl, ha sido el mejor regalo que el Tintero me haya dado, pues amo escribir para los niños, para los jóvenes y más aún desde la mirada de los niños, por mi condición de maestra. Por ello, cada vez que escribo un relato, aprendo y vuelvo a ser niña, más aún en víspera de mi cumpleaños el 29 de junio, donde arribaré a 55 años.

         Esta XXVII Edición me permito hacer esta introducción, y que ya la había escrito y tenía en borrador, pero entre tantas ocupaciones, ya hoy le doy su espacio. Espero lo disfruten, porque ese el mejor de los premios para cualquiera que escribe, que sus relatos sean de agrado y nutran nuestro espíritu. En mi caso, satisfecha de lo que me hizo recrear Dahl.

         Les presento mi relato cuya protagonista es una niña llamada: Sophia. Requisito único para participar en esta edición.

EL PODER DE SOPHIA

  • EL ORÍGEN DEL PODER

            Mi poder viene desde mi gestación, recuerdo como fui creciendo dentro de mi madre. Aprendí a desarrollar habilidades ante cualquier amenaza, convertí todas las energías negativas o tóxicas del exterior en cosas positivas. Este poder lo aprendí de mi madre Matilda, quien fue mi maestra en la medida que fui creciendo en su vientre, me explicaba como incrementar este poder, el cual solo pertenecía y era auténtico en los que creían verdaderamente en su esencia. No se transmitía, ni mucho menos se heredaba, simplemente fluía con plena libertad, en la medida que conocía la función de todo aquel mundo físico.

  • MI MUNDO MÁGICO

            Pertenecía a un mundo multicolor, donde todo era mágico, aire puro, flores exóticas, y de belleza inigualable, ¡ese, era mi mundo! Hasta aquel fatídico día, cuando la Reina de la Oscuridad, por su codicia, nos encerró a todos sus súbditos en una burbuja de cristal, de la cual ninguno podría salir, y en la que viviríamos allí por el resto de nuestras vidas, porque si salíamos de aquella burbuja dejaríamos de existir. Aquel hechizo era mortal, y solo dio dos alternativas: “vivir para siempre en la burbuja de cristal” o “salir y desaparecer para siempre”. Aunque, algunos expresaron, que era peor vivir encerrados por el resto de la vida. Era nuestra elección vivir o morir.

  • TODO ES CUESTIÓN DE PERSPECTIVA

            Para darle vida a mi mundo, reuní a unos niños de mi misma edad, y les invité a explorar nuestro nuevo mundo, a conocerlo, a aprender a percibirlo a sentirlo, a disfrutar de sus paisajes, ya que a los adultos se les hacía más hostil. Ellos no estaban acostumbrados a ese modo de vida, al que habían sido obligados a vivir, su desesperación fue tal que algunos decidieron acabar con su existencia. La reina había dicho: “todo el que desee salir, solo debe pensarlo, y de esa manera saldrán de la burbuja, pero solo encontraran la muerte, y nunca más volverán a ver a su familia”. Esa frase lo decía todo, no debíamos pensar en escapar de la burbuja, teníamos que aprender a vivir en ella. Y así lo hicimos todos los niños.

  • PENSEMOS EN POSITIVO

            Mi madre Matilda, me lo decía muy a menudo: “piensa en positivo, y será feliz”, y hasta el último día de su existencia, me lo advirtió. Sé que está conmigo, porque pienso en ella, en todo lo que me enseñó. Por eso, cuando la Reina de la Oscuridad mencionó la escapatoria del hechizo, pensé en mi madre, entonces, en efecto todo depende de nuestros pensamientos e imaginación, y fue así como iniciamos la metamorfosis de aquel lugar, desde aquel día, les indiqué a mis coterráneos, cada uno con su fuerza desee algo de corazón, y aparecerá ante nuestros ojos, y si les advertí que jamás desearíamos salir de la burbuja, que si era nuestro destino, debíamos aceptarlo, que teníamos que aprender a vivir mejor, coexistir  todos en armonía.

            Fue así como tomó vida nuestro nuevo mundo. Empezaron a aparecer cascadas, lagos con hermosos cisnes y aves exóticas de plumajes multicolores. Aquello era realmente un mundo mágico. Todos los adultos pensaban que era la Reina de la Oscuridad que nos daban ese regalo, pero no era así, fuimos los niños de la burbuja, los que dibujamos nuestro propio mundo con la paleta de nuestra imaginación.

  • EL SECRETO DE LA MAGIA

            Si cada uno de nosotros, nos aceptáramos tal como somos, sin prejuicios o empeñarnos en ser incluidos en otro habita diferente al nuestro, nunca seremos felices, para ser feliz, solo tenemos que disfrutar plenamente lo que somos. El lugar donde nacemos, no necesariamente será donde vamos a vivir por siempre. Es un ciclo, lleno de incertidumbre, pero también de ilusiones y esperanza. Todo lo que he aprendido a mi corta edad, es gracias al mundo que me tocó vivir, los libros que leí me ayudaron a adquirir saberes que nunca hubiese aprendido, sino exploro, sino indago o investigo. Mientras, otros deseaban un helado o barra de chocolate, yo solo deseaba una obra clásica de la literatura universal. Esa soy yo Sophia, que en griego significa sabiduría. MI madre me llamó así, porque decía que ser sabios, nos evitaba tener muchos problemas en la vida, y que este era el verdadero secreto del arte de la magia: “Buscar el saber, donde quiere que se encuentre”

            Ahora bien, todos se preguntarán si Sophia, pero ¿qué pasó con el hechizo? ¿lograron salir de allí? Pues sí, les tengo una buena noticia. Con nuestros pensamientos positivos logramos que aquella burbuja se desvaneciera, todo nuestro nuevo mundo fue tomando poder expandiéndose por todo el reino, la luz fue abriendo la burbuja hasta destruir por completo, nunca nos percatamos que eso estaba ocurriendo, no fue algo visible, ni mucho menos perceptible, aquellas partículas se desintegraban en la medida que aprendíamos a vivir en su mundo. Allí comprendí que el hechizo se rompía, si solo éramos felices en lo que nos tocó vivir, disfrutar a pesar de la adversidad, pero también aceptar con resignación las realidades tristes.

            Con respecto, a la Reina de la Oscuridad, su codicia, egoísmo y maldad la postraron en una cama, quedando sin habla, y lo más triste sola. Nunca más supe de ella, nuestro mundo recuperó su esencia. Dibujemos un mundo de color en nuestras vidas, y seremos un planeta feliz.