El JARDÍN DE LA MUERTE

El JARDÍN DE LA MUERTE

XXVI EDICIÓN: LA MALDICIÓN DE HILL HOUSE de SHIRLEY JACKSON

RAQUEL PEÑA

SEUDÓNIMO PERLAS

  • Estación Primavera

            Un camino de flores adornaba la imponente mansión. Rachel desde que las contempló, se sintió atraída enigmáticamente por aquellas flores. Rachel amaba las flores, y por supuesto Anthony no podía dejar de complacerla en lo que ella le solicitaba. Ese mismo día se instalaron en la mansión, luego de hacer todo el papeleo de compra.

            Desque aquel día, las flores de aquel jardín iniciaron su metamorfosis de una forma extraña, ante la vista de Rachel, oía sus susurros, oía sus lamentos. Parecían almas atrapadas en aquellas flores exóticas, exuberantes, pero de una belleza terrorífica, porque no todo lo que brilla es oro.

            Aquellas flores la habían elegido para su plan macabro y para ello tendrían que ponerla a prueba y extraer de ella la esencia de mujer sin sentimientos, llena de ambiciones y codiciosa que habitaba en ella.

            Rachel bajaba las escaleras con pasadizos dorados y piso de madera pulido con un elegante vestido negro azabache con un escote sensual que apenas cubría sus pezones, le sujetaba un brazalete en forma de flor rojo escarlata y pétalos dorados, su hermosa cabellera bien peinada la hacían ver radiante. Anthony le esperaba para celebrar su primer día de casados y su nuevo hogar con una copa de champagne.

            Esa noche fue de entrega total, se embriagaron de amor eterno y único. Entre sábanas se consumió el matrimonio, mientras el aullido de un lobo anunció que se había iniciado la cuenta regresiva y dos almas pendían de un hilo en la Mansión Siempre Primavera, pues era el nombre que le habían otorgado, ya que su jardín permanecía inmutable ante las diferentes estaciones del año en aquel inframundo, donde solo podían entrar los elegidos.

            Desde esa noche, la vida de Rachel se convirtió en un tormento, arrastrando un delirio y conducta nunca jamás vista por Anthony. Pasaron 3 meses y Rachel había ganado unos kilos demás, sin perder su belleza, al igual que aquellas flores, que lucían radiantes. Anthony hipnotizado la complacía en todo, aparentemente eran felices. Vivían un mundo de lujos, negocios, en fin, de gran abundancia.

            Anthony era un joven guapísimo, con estudios en economía y comercio internacional. Se convirtió en el administrador de la herencia de Rachel, después que su padre murió. Rachel era huérfana desde los 3 años y sus padres dejaron una gran fortuna, la cual había administrado el padre de Anthony hasta el día de su muerte. Fue ese día cuando se conocieron y se enamoraron.

  • Estación de Verano

            Habían sido predestinados para vivir y morir juntos. Días de intenso calor se anunciaban entre aquellas 4 paredes. El verano hacía insoportable e irritable la vida de Rachel, y su embarazo, aún más,  sería madre de dos niños. Fue el resultado del ecosonograma. Gritaba por toda la mansión ¡hasta cuando! ¡hasta cuando! Incluso llegaba a maldecir. Anthony le decía:

—        ¡Rachel, por favor! Nuestros hijos te escuchan. No maldigas.

— ¡no soporto el calor, no te soporto! Gritaba más fuerte Rachel —

      Anthony le preparaba un té en la estufa y la contemplaba, hasta que se calmaba. Pensó que su conducta era por el embarazo, pero nunca imaginó que aquella actitud asumida por Rachel eran los efectos que les provocaban aquellas flores malditas por las almas perdidas, que habitaban en ellas más de un siglo.

      Faltaba poco para que Rachel llenara de alegría y algarabía la mansión, eso pensaba Anthony, se lo decía en la medida que acariciaba su barriga redonda como la luna llena y le arrullaba cantándole a sus hijos hermosas melodías y ya los llamaba por sus nombres que habían elegidos: Alba para la niña, y Peter para el niño. Eran momentos de ternura que solo Anthony les regalaba tanto a Rachel como a las criaturas que llevaba dentro, aunque ellos ya sabían el destino que les deparaba.

  • Estación de otoño

            Hojas ocres cubrían el jardín, hormigas zombies caminaban en filas hacia el jardín. Aquellas criaturas vivientes eran indescriptibles, sino fuese por el hermoso color que solo se mantenía en ese lugar lleno de magia y misterio, hubiesen pasado desapercibida ante sus ojos. Una de las hormigas llevaba a cuesta unas letras que decían su nombre: Rachel. Debo estar delirando, si esto es el embarazo — dijo Rachel cuando Anthony la interrumpió

— ¿Qué sucede?

— Nada, estoy alucinando, viendo mi nombre en todos lados. — Se río Rachel.

            Anthony la venía observando inquieta, mirando mucho hacia el jardín, pero como amaba las flores, pensó es solo que le gusta contemplarlas. Pero, no entendía porque ese jardín, se podía mantener inalterable todo el año. Musitó en voz alta: ¡la naturaleza es un misterio!

En eso Rachel grita de dolor, ya había cumplido 9 meses. Empezaba a caer la nieve, ya era de noche. Un lobo aulló al unísono con los gritos de dolor de Rachel.

  • Estación de Invierno

             Una mujer de avanzada edad tocó a la puerta pidiendo refugio y Anthony preguntó:

—        ¿Quiere usted trabajar con nosotros?

—Será un honor, no tengo donde vivir—       respondió aquella mujer misteriosa logró entrar a la mansión.

Un lobo aulló con gran fuerza y un silbido del viento asustaron a los niños, quienes, al ver a la mujer, no emitieron más llanto.

Anthony murió de un infarto fulminante, después de tomar un té que le dio aquella mujer. Alba y Peter los llevaron con unos parientes. Cuentan que a Rachel la encontraron en el jardín con picaduras de un insecto extraño.